32) Harry Potter

Todo lo demás se ha ido. Solo han quedado ellos. Que me llaman ahora para intercambiar roles. Quieren que los cuide porque vieron pasar el tren. Y no se subieron. A su edad, creo, es imposible esperar que vuelva a pasar. Solo queda echar raíces en el lugar donde han quedado.

Hoy escuché un discurso. Una reivindicación de la imaginación para sobrellevar la cotidianidad. Pero había algo más, algo que tocó la puerta de las lagrimas que -no sé bien por qué- no se animaron a salir. Y eso quedó. Latente.

Y en todo, hay un problema. El camino parece abrirse, el sol comienza asomar. Pero la tormenta siempre amaga con volver. ¿Por qué? Porque ahora hay que darles a ellos un nuevo lugar. Pero cómo dárselos cuando todo lo que hay es bronca y dolor.

Todo el llanto no ha sido otra cosa que un intento por hablarles a ellos. De una manera infantil. Porque es la manera que nos hemos salteado. Pero los dardos que he lanzado no fueron bien recibidos. Me cansé de querer darles un lugar. No lo quisieron, ustedes verán. Todo lo que ellos han sido para mi está siendo juzgado. Sin abogados de por medio.

¿Habrá llegado la fecha de vencimiento para tomar mis propias riendas de lo que viene? Ojalá, lo estaba esperando. Pero todo lo que había que vivir, tenía que tener su tiempo de exploración.

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