El amor en tiempos de Twitter

En el análisis de la aparición de las nuevas tecnologías, es muy difícil escapar (o muy fácil llegar) al lugar común del total rechazo o la aceptación indiscriminada. Hasta hace un par de años, Facebook era una herramienta que generaba desconfianza, se hablaba de invasión a la intimidad y otros, como los solteros, sostenían que era la herramienta ideal para el levante. Las nuevas herramientas de comunicación tienden a estar latentes en la atmósfera hasta que un día, sin demasiada explicación, se transforman en masivas y todo el mundo se vuelca a ellas. Este mecanismo se entiende como el de apropiación.

En el barrio se suele decir: “otro que cayó en el sistema”. Son los que resisten más tiempo a dejarse llevar por la oleada general, pero luego se entregan porque “todo el mundo hace”. En este sentido, Umberto Eco define las dos corrientes generales de pensamiento en torno a los medios masivos de comunicación. En su famoso libro “Apocalípticos e integrados”, se define a los primeros como aquellos que “miran hacia el pasado y se aferran a las viejas costumbres, a las antiguas teologías y a los métodos reaccionarios de rechazo para hallar la verdad”. Y a los segundos como los “místicos intelectuales, los conocedores de la realidad, que no pertenecen a una definida religión u organización, pero se consideran miembros de la humanidad, aprenden mediante los mismos símbolos y son el principio unificador que oportunamente salvarán al mundo”.

¿Qué resulta más interesante? Buscar usos no pensados. Los celulares como vibradores, Facebook como la previa del boliche y la Phillips Juicer (más la plancha George Foreman) como una trituradora de basura. Acá entra la idea de apropiación de las nuevas tecnologías, usos novedosos que encuentra la cultura popular. Se trata de un breve escape, una estrategia (en términos de De Certeau) a tanto control. Con las radios pasó algo similar. Su origen estuvo ligado al desarrollo bélico, pero con el paso del tiempo se utilizó como medio de entretenimiento y comunicación de las culturas locales. E incluso en nuestro país, sus primeras experiencias estuvieron relacionadas con la pasión de aficionados por la transmisión de mensajes que por iniciativa privada o del Estado.

Esta extensa introducción, que por cierto omite muchos detalles que merecerían una mayor descripción, da paso a la reflexión en torno al último gran “chiche”: Twitter. Su uso masivo todavía se está definiendo, sin embargo, no se ve en su apropiación una utilidad productiva para la cultura popular. La última novedad la ofreció La Nación, que bajo el concepto de Twitterviewer, propone entrevistas “en vivo” (online) a políticos con el fin, dicen ellos, de que cualquiera pregunte lo que quiera. A mi modo de ver, que me gusta la palabra extensa, recurrir a la descripción, al planteo de argumentos, Twitter viene a ser una ofensa. Desde el vamos, el uso limitado a 140 caracteres impide la profundización de cualquier idea. Twitter parece ser una autocensura. Llama la atención que esta herramienta suplante al encuentro o el debate. Me parece que su uso como mecanismo veloz para la difusión de un mensaje es interesante, pero el traslado de ciertas prácticas, como la entrevista, es una privación de la palabra.

Imagínense esta columna dividida en posteos de 140 caracteres…

PD: El concepto de apropiación, en el caso de Twitter, parecen haberlo llevado a cabo famosos y políticos, que encontraron en esta herramienta la manera perfecta de decirse en la red lo que no se animan en la cara…y los medios han encontrado un nuevo lugar desde el cual construir una noticia. Si alguien se pelea vía Twitter, es nota.

El amor de los seguidores de tus twitteos, no es amor verdadero…prefiero el café.

Publicado en CosadeSerranos.com.ar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>