Jorge Oportunity: la historia detrás del éxito

Se llama Jorge Oportunity. Desde hace años viene acrecentando su patrimonio personal en base a grandes aciertos económicos. Su olfato para la oportunidad lo ha colocado dentro de la lista de los grandes emprendedores (o entrepeneurs) a nivel mundial. No es como los ricos actuales que han vuelto a practicar la excentricidad y hacen de su riqueza un culto a la ostentación. Prefiere el perfil bajo y rehuye a cualquier acercamiento de la prensa. En Google no hay imágenes que permitan reconocerlo y a esta altura maneja mejor las sombras que el mismisimo Héctor Magneto. En el último tiempo, muchos medios han querido adjudicarle a Oportunity el rol de financista de campañas políticas. Incluso la revista Noticias publicó una investigación sobre una supuesta vinculación comercial entre Durán Barba, Sergio Schocklender y él. Sin embargo, no existe ninguna prueba en su contra. Tal es el hermetismo con el cual blinda sus alrededores que muchos creen que ni siquiera existe. Algo así como Keyser Soze, el personaje de “Los sospechosos de siempre“.

Jorge Oportunity tuvo una adolescencia similar a la de todo genio. Poca capacidad de adaptación. Muy poco sociable. Considerado por la enseñanza tradicional como “un chico con problemas de integración“. Nadie supo ver en él un futuro prometedor para el ámbito de los negocios. Ni siquiera el pequeño incidente de los panchos le sirvió a sus padres para comprender lo que Jorge manifestaba a través de la acción comercial. Y éste fue quizás su primer gran acierto. Era el año 2002 y Argentina todavía tambaleaba entre la incertidumbre y la pobreza. Los saqueos eran moneda corriente y los banqueros se llevaban toda la plata afuera. Al igual que George Soros, Oportunity supo ver la oportunidad en la crisis. En la época en la que todos sus amigos se descontrolaban con el alcohol como un escape a una realidad que les era adversa, él ideó el plan para vender panchos a la salida de los boliches. Jugó con el hambre de ese entonces y la pegó. “Panchos Dumbo“, fue su primer gran emprendimiento que le garantizó una riqueza más que importante, copando los boliches del Conurbano Bonaerense. En ese entonces fue elegido el hombre del año, pero rechazó el reconocimiento en pos de su bajo perfil y el premio fue otorgado a “Las Whistleblowers“.

En los años siguientes, Jorge Oportunity se mantuvo lejos del enriquecimiento, ya sea lícito o ilícito. No participó en la concesión u otorgamiento de las obras públicas de Julio De Vido, ni fue beneficiado con el precio internacional de la soja. Prefirió elegir la adquisición de conocimiento y así fue como deambuló por las carreras de Filosofía y Letra, Licenciatura en Turismo, Comercio Exterior y Gastronomía. Sin embargo, nunca pudo culminar una carrera. Quizás comprendió de golpe que lo mejor era tener “un poquito de cada cosa“. Pero en el 2006 comienza su increíble ascenso en tiempos récords.

Ese año, tuvo a cargo la impresión de toda la folletería para la búsqueda de Jorge Julio López, que principalmente se usó para pegar en unidades policiales. Y además, fue asesor en varios de los juicios que comenzaron a los represores de la última dictadura militar. Su gran acierto fue el encierro de Miguel Etchecolatz. De a poco, Jorge comenzaba a trepar en las esperas del poder, lo cual le garantizaba ”cosechar la práctica del amiguimismo” (frase que nunca pudo ser adjudicaba de manera fehaciente a Jorge Oportunity). Y en 2009, llegó el boom definitivo. La aparición de la Gripe A le fue anticipada por un alto funcionario norteamericano y Jorge supo comprar de manera anticipada el Tamiflú. Sus ingresos fueron exorbitantes y como no era una persona desagradecida, dejó para un primo lejano la comercialización del alcohol en gel.

En 2010, Jorge aprovechó el fallecimiento de Néstor Kirchner para volver a reeditar, con algunas modificaciones, “El Eternauta“. Para este año, Oportunity ya estaba salvado de por vida e incluso muchos (entre ellos, Luis Majul) creían que su riqueza ya superaba a la de Lionel Messi. Para el 2011, le llegó la hora de experimentar en política. Cerró acuerdo con varios locales del barrio de Once y fue el principal proveedor de globos de colores para la campaña del PRO en Capital Federal y Santa Fé. La cintura de Oportunity le permitió coquetear muchas veces con el Peronismo, el Kirchnerismo, el Macrismo y el Altamirismo. Dicen en los pasillos del Café Tortoni que Oportunity le habría soltado la mano a Pino Solanas, lo cual explicaría su pobre desempeño en las últimas elecciones.

Para el futuro, muchos creen que Jorge Oportunity terminará siendo un empresario de la comunicación…

PING PONG para Jorge Oportunity:
Una canción: “Yo no sé mañana“, de Luis Enrique.
Un libro: “Padre rico, padre pobre“, de Robert Kiyosaki.
Una frase: “Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros“, de Jean Paul Sarte.
Un político: Winston Churchill.

Publicado en FROYD.com.ar

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