Matadero Dixit (Gustavo Genez)

Reseña de Matadero Dixit, de Gustavo Genez

“´Yo bebo por la Ciencia´ fue su mejor obra, seguida de ´Yo estuve ahí´. Es mi opinión profesional”. 

El protagonista de la novela Mataderos Dixit —Clark Menesunda— es un personaje que no tiene voz en el sentido de sujeto histórico capaz de denunciar o declamar alguna consigna. Y que no puede defenderse de todo lo que se dirá de él en la impiadosa isla de Matadero-Lost de la Frontera Sud porque para el momento en que la historia comienza, nos enteramos que lo que sigue es la narración de un misterio que nos explicará su caída, su derrumbe, su muerte. La reconstrucción es la forma que adopta esta historia para entender —una vez más— que todo lo que el hombre construye puede ser destruido al instante de que le abre la puerta a alguna de sus debilidades.

Dividida en tres partes, la primera nos introduce en el desembarco de este genio confundido, de este antropólogo que es expulsado de su lugar —tras una opereta académica— para ser arrojado a los confines de un lugar oscuro, una isla donde la sociedad se organiza de manera extraña y bajo una sórdida división del trabajo. Cada uno ocupa un lugar determinado en esta sociedad que se parece en mucho a la de Cortázar que recoge las hojas secas (en “Con legítimo orgullo”): nadie sabe muy bien cómo llegó a hacer lo que le toca a hacer. En el caso de Matadero Dixit la burocracia viene por el lado de los palomeros.

En esta isla, donde hay extraños y humos que nos remiten a la serie Lost, Menesunda intenta desarrollar varias investigaciones absurdas, y como buen antropólogo, las hace sumergiéndose entre los residentes, empatizando con ellos, llevando a cabo una observación participante que irá degradando su condición de intelectual. Y su condición de hombre correcto. De costado, la afirmación es nuevamente la de una ciencia incapaz de llegar a una objetividad absoluta. O la de una ciencia capaz de llegar a resultados desdibujados.

En la segunda parte, y bajo una estructura narrativa que nos permite dialogar con la novela Los detectives salvajes de Bolaño (1998; Anagrama), una serie de testimonios en primer persona de personas que han compartido momentos con Menesunda van dándole cuerpo y color a su figura. Y lo hacen al mejor estilo del periodismo amarillo: sacan a relucir las debilidades de un antropólogo que lo va perdiendo todo; incluso la razón.

Finalmente, la tercera parte termina por resultar un acto poético donde hay un cierto aire pesimista (quizá el descargo más notorio del autor en la obra), un descenso a los comportamientos humanos más crudos, mientras la imagen de Clark Menesunda y su paso por Matadero-Lost se vuelve, contradiciendo la lógica de la ficción, cada vez más oscura, confusa y casi sin mayores precisiones.

Matadero Dixit es una novela de la joven editorial Cave Librum: un emprendimiento colectivo cuya propuesta literaria indaga en temáticas y estéticas novedosas, con el objetivo declarado de dinamizar el placer y poder de enajenación de la lectura en un entorno irremediable.

Algunos fragmentos del libro:

— Todo aquel que tenga la billetera suficientemente abultada se desconectará de todo. Sólo aquel.

— Yo fui quién le dijo, severamente, que no esperábamos a un antropólogo, sino a un historiador. 

— En la época de mi abuelo, a principios del siglo XX, existían en el convento pequeños calabozos donde te ponían tres días a pan y agua, con trajecito de reo, por: a) Alterar la paz; b) Beber sin decoro; c) Ir por la vida de “Don Juan”; d) Batirse a duelo; e) Liberar los cerdos de la gente del pueblo.

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