Mauricio Macri y una historia llena de “disculpas”

Una reciente investigación de la Universidad de Ohio (de escasa validez científica) pone en relieve la “historia de las disculpas“, un claro ejemplo del político moderno.

Con la existencia de la “disculpa” -concepto que vagamente podríamos atribuir a la racionalidad instrumental de nuestro querido Occidente-, se nos garantiza la enorme posibilidad de expresar nuestras ideas y/o sensaciones sin el más mínimo SEP (“Sentido de la Reflexión Previa”), acaso un concepto que habría nacido en los Bares Notables.

Según una investigación pobre en metodología, pero afín a los actuales mecanismo de exigencia y rigurosidad necesarios para la difusión de publicaciones periodísticas, podemos sentenciar la siguiente hipótesis: “El talento de un político del siglo XXI no es tanto su capacidad oratoria y argumental, sino más bien, su condición de hombre de la disculpa permanente“.

Y así, la dudosa investigación que fundamenta este artículo llega con su caso de estudio más reciente: “Mauricio Macri“.

La historia de la disculpa arranca en 2001. Tras el exitoso período deportivo del entrenador Carlos Bianchi al frente de Boca Juniors, y tras la decisión del Virrey de no continuar siendo el técnico del equipo, Mauricio Macri interrumpe la conferencia de prensa exigiéndole explicaciones para los hinchas de Boca. Luego del desplante de Bianchi en plena conferencia, MM tuvo que salir a los pocos días para iniciar esta “historia de la disculpa“.

Sin duda fue intempestiva mi entrada, acaso sorpresiva. Pero fue movilizada por la pasión. Por eso quiero pedir disculpas, por la formas del domingo, y pedirle a los hinchas, al cuerpo técnico, a los directivos y a los jugadores, que sigamos unidos hasta fin de año para confirmarle al mundo que Boca es uno de los grandes del fútbol mundial“.

Ya como Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, MM acentúa esta capacidad innata para pedir disculpas en lo que será un camino sin retorno de su carrera política. Año 2009, la ciudad se convierte -según sentencian los diarios- en un caos de tránsito. ¿La razón? 200 semáforos dejaron de funcionar instantáneamente. MM pidió disculpas ante la prensa, aduciendo además que “el sistema de señalización es muy antiguo“.

Llegamos al año 2010 y se produce lo que en la investigación social se denomina un “ejemplo contrario“, pero bueno, de dudas vive el periodismo. Tras la toma del Parque Indoamericano, MM no tiene mejor idea que echarle la culpa a la inmigración descontrolada, lo cual desencadena la inmediata reacción de la Embajada de Bolivia en nuestro país, quien le exige a MM una disculpas públicas. ¿Lo hizo? No tanto, su manifestación fue: “No tengo nada de qué disculparme“.

Saltamos al año 2011, y en este caso el marco es una tragedia urbana, el derrumbe de un edificio en Bartolomé Mitre al 1200. MM se apresura para dialogar con la prensa y sentencia un nuevo exabrupto: “Tenemos que estar contentos que sólo hay un desaparecido“. El hijo de ese único fallecido -que no estaba para nada “contento”- salió rapidamente al cruce y por él nos enteramos de que MM finalmente lo había llamado para pedirle… sí, disculpas.

Casi como si se tratara de un ejemplo por año, vamos hasta el 2012. Se produce en la ciudad un tarifazo en las boletas del ABL. Contrariado por la reacción de sus “vecinos”, MM sacá a relucir su mejor carta: “Yo le pido disculpas a la gente, a nadie le gusta“.

Finalmente, la investigación termina con una incógnita final. Contrariando la regularidad que se viene mostrando en el pedido de disculpas, se inicia el 2014 con dos ejemplos, algo que deja picando una pregunta: ¿se vienen muchas más disculpas?

Al inicio del 2014 se desata un nuevo reclamo ante la falta de vacantes en las escuelas públicas porteñas, y por la implementación del nuevo sistema informático de inscripción de chicos en las escuelas. MM pide micrófonos y lanza: “Hemos cometido errores, todo el gobierno pide disculpas. Pero estamos hablando de menos del tres por ciento. Ha sido un éxito“.

Y nuestro último y más cálido ejemplo ha llegado en estos días. Ante el tema de los piropos hacia las mujeres, MM había afirmado que a las mujeres les gusta que le digan qué lindo culo tenés. Rápidamente, como siempre, MM tira su ancho falso: “Una de mis hijas me llamó y me retó por el tema de los piropos. Hice un comentario desde la galantería, pero si alguna mujer se sintió ofendida, pido disculpas“.

 

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