Revisionismo histórico: ¿qué tendrá el petiso?

Hablar de la década menemista como forma de contextualizar los argumentos ha perdido ya cierta rigurosidad científica y cierto atractivo literario. Sin embargo es esa misma carencia de rigurosidad científica la que ha pasado por alto el contenido político (y comprometido) de las letras de las canciones de un exitoso artista de la movida tropical. Hablamos aquí de un intento por recuperar el atractivo poético de una década nefasta. Hablamos aquí de la relación entre cultura y política. En fin, hablamos aquí.

En algunas biografías no autorizadas, se dejó notar que la profunda y extensa intención de vender todos los servicios y activos del Estado durante los noventa, llegó incluso a publicaciones extrañas dentro del portal de compra y venta MercadoLibre.com.ar donde se ofrecían a precios irrisorios la concesión de servicios tales como la venta de panchos a la salida de los boliches. Y dentro de ese clima de época, apareció Luis Ricardo Aguirre, el hombre que supo fusionar en un par de estrofas la denuncia a la cultura menemista, el desenfreno por la ostentación y la elevada tasa de corrupción.

Más conocido como Ricky Maravilla, el hombre que eligió para su vida a la movida tropical por sobre una incipiente carrera dentro de la ingeniería electrónica, inmortalizó una época a través de unas sencillas y pegadizas frases. “Qué tendrá el petiso”, se preguntaba haciendo referencia a los nuevos ricos que surgían de los privilegios obtenidos en negocios con el Estado. “Tiene magia, tiene hechizo, pero dónde es que lo tiene”, continuaba para insinuar que se estaban llevando toda la guita a los paraísos fiscales. “Qué tendrá ese petiso, para ser tan diferente, si es pelado, medio chueco y además le faltan dientes”, agudizaba su mirada, en una metáfora que señalaba la llegada de Adrián Suar al imperio monopólico del grupo Clarín en su rol de Director de Contenidos  (puesto que hoy continua ocupando).

Y había más. Decía la canción: “Dónde está la clave, cuál es el motivo, cómo es este asunto. Dígame dónde lo guarda, dónde lo tiene escondido”, acaso quizás las primeras insinuaciones acerca del tráfico de armas con Ecuador, escándalo que saldría a la luz muchos años después. “Qué tendrá ese petiso, quiero yo saberlo ahora, porque tengo mucha pinta y no me dan ni la hora”, un Ricky Maravilla profundo hablando del saqueo del país y la destrucción de la industria argentina de relojes. Y cerraba augurando lo que iba a ser su futuro dentro de la escena musical: “Por ser mal pensado yo metí la pata, porque el petiso, tiene mucha plata”. El descubrimiento del enriquecimiento ilícito del turco sería su última frase que lo condenaría a la censura y que condenaría a la música tropical a un escaso programa de un par de horas los sábados por Canal América, conducido por Hernán Caire.

Ricky Maravilla, sin embargo, intentó sobrevivir pero bajando el tono de denuncia en sus letras y convirtiéndose en un artista menos comprometido con la realidad política de su país. Canciones como “Cuidado con la bombachita, cuidado, cuidado” hablan de una poesía más banal, al igual que “Camarón que se duerme se lo lleva la corriente” o “El gallo aprendió a nadar y la pata a cacarear”. Canciones que encontrarían su refugio en los cumpleaños de quince y en los casamientos de la clase media, como una metáfora de a dónde fue a parar durante esos años la participación política y social…

Publicado en LaTandilura.com.ar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>