Wikileaks: mejor ser un imbécil

A mi vieja no se le escapa ni la edad, y ¿a Estados Unidos se le escapan 250.000 documentos que hablan de chismes, servicios de inteligencia, golpes de estado, y ninguno de ellos menciona algún episodio sexual escandaloso?

La historia de los Estados Unidos es una mega producción audiovisual que no diferencia ficción de realidad. El Star-System supo ser el período de gestación de la maquinaria hollywoodense que ha creado en nosotros la sensación de que todo es un espectáculo de tramas, mentiras, suspensos e intrigas. De hecho, muchas cosas son una intriga. El ejemplo más cercano es la tendencia serrana de ir al boliche que van todos, aun si la cola es interminable, el calor sofocante y el bar de al lado se encuentra vacío.

Cada acontecimiento histórico está armado con los detalles propios de un film. Y cada film está “basado en hechos reales”. Nada se escapa. Basta recordar el asesinato de J.F. Kennedy, que dejó para la posteridad una única imagen (tremendamente efectiva y cinematográfica) donde se puede ver cómo le vuelan los sesos. Ninguna prueba más. Algo similar al atentado de las Torres Gemelas. Secuencias de imágenes que quedan clausuradas, congeladas para repetirse una y otra vez como si fueran escenas de películas y que “acolchonan” para siempre el significado del suceso: un acto terrorista. ¿Luego? La intriga, el misterio. Eso tan apasionante que son los thrillers norteamericanos. Que lleven asesinados 4 presidentes es tan sólo una anécdota.

Hoy el mundo está consternado por la filtración de 250.000 documentos que contienen información confidencial (para los intereses yankees). Clarín los ha tomado como enigmáticos y construye una sensación de sorpresa para darle al Gobierno por donde le duele: su imagen. Una vez más asistimos al show, donde la clave es el develamiento de un secreto. Nos encantan los secretos. ¿Será Berlusconi activo y pasivo en sus orgías? ¿Media falange es penal? ¿Hablarán las amigas de nuestras novias del tamaño de los penes? Grandes secretos. En un par de semanas, el contenido de dichos documentos pasará a ser otro gran momento de la historia de los EE.UU. Esto no es una novedad…

La movida de WikiLeaks, me hizo recordar una película. Es yankee, por cierto. Pero como lo que importa es el dinero, circuló igual. Se llama “Network” y es del año 1976. Para mí, la mejor descripción del funcionamiento de casi todo el universo. Es verdad que siguiendo criterios estéticos de un film, no se trata de una gran película, pero sí de un excelente guión. Tal es así que a Sidney Lumet se le fue la mano y gran parte de la película son monólogos del protagonista: un conductor de televisión que se vuelve un desquiciado. Me tomé el atrevimiento de extraer algunos fragmentos que son extraordinarios u ordinarios, como los quieran ver:

Dice el conductor mirando a cámara:“Sabemos que el aire es irrespirable y comemos basura. Nos sentamos ante la televisión mientras el presentador nos dice que se han cometido 15 homicidios y 63 crímenes, como si fuera algo normal. El miedo es tal que ya no salimos a la calle. Nos quedamos en casa y nuestro mundo se vuelve más pequeño. “Si tengo una tostadora y una televisión, no diré nada. Pero déjame en paz”. ¡No los voy a dejar en paz! Quiero que se enojen. Que abran la ventana y griten: “estoy furioso y no pienso aguantarlo más”.

“La única verdad que conocen es la que obtienen de ese tubo. Hay una generación entera que no conoce nada que no haya salido de ese tubo. Ese tubo es el Evangelio. La última revelación. Este tubo puede levantar o tirar presidentes, papas, primeros ministros. Ese tubo es la fuerza más asombrosa de este mundo.”

“La televisión no es la verdad. Es un maldito parque de diversiones. ¡Estamos en el negocio de matar al aburrimiento! Creen que este tubo es la realidad y que ustedes son irreales. Hacen lo que el tubo les diga que hagan. Se visten como el tubo. Comen como el tubo. Educan a sus hijos como el tubo. Hasta piensan como el tubo. ¡Ustedes son la realidad y nosotros somos la ilusión! ¡Apaguen sus televisores!” (Paradoja: al terminar la frase, el hombre muere de un paro al corazón)

En una escena anterior, esta repentina locura despierta la ira del dueño de la cadena de televisión, que con magnifica seducción le dice al encerrarlo en una sala de convenciones: “Usted es un hombre que piensa en naciones y pueblos. Las naciones no existen. Ni los pueblos. No hay rusos. No hay árabes. El tercer mundo no existe. Occidente no existe. Sólo existe un dominio vasto, inmanente, entrelazado, interrelacionado, multivariado, multinacional de dólares. Es el sistema monetario internacional el que determina la vida en este planeta. No existe EE.UU. No existe la democracia. Sólo existen IBM, ITT, AT&T, Dupont, Exxon. Esas son las naciones hoy en día. El mundo es un colegio de corporaciones. EL MUNDO, ES UN NEGOCIO.”

Momento ideal para ir a jugar al tenis.

Si los imbéciles no sufren, encantado de ser un imbécil. (Fernando Fernán Gómez)

Publicado en Cosa de Serranos.com.ar

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